El Internet de las cosas (IoT) está cambiando la forma en que las empresas recogen información del mundo físico y la utilizan para mejorar sus operaciones cotidianas. Los dispositivos conectados pueden captar información sobre equipos, productos, ubicaciones, condiciones ambientales y actividad de los clientes, lo que genera nuevas fuentes de datos para las organizaciones.
A medida que se conectan más dispositivos, las empresas pueden pasar de las comprobaciones manuales periódicas a la supervisión continua y a procesos basados en datos. Sin embargo, el valor del IoT no procede únicamente de conectar dispositivos. Las organizaciones deben determinar cómo puede la información resultante contribuir a objetivos de negocio concretos.
Qué es el Internet de las cosas
El Internet de las cosas describe redes de dispositivos físicos equipados con sensores, software y conectividad que les permiten recopilar e intercambiar información. Estos dispositivos pueden incluir equipos industriales, vehículos, electrodomésticos, sistemas de inventario y hardware empresarial especializado.
Un sistema IoT suele implicar varios componentes que funcionan de forma conjunta. Los sensores recogen la información, la conectividad la transmite, el software procesa los datos y las aplicaciones empresariales utilizan la información resultante para respaldar la supervisión o la toma de decisiones.
Así se crea un vínculo entre la actividad física y la información digital. Una máquina, por ejemplo, puede informar de forma continua sobre sus condiciones de funcionamiento, en lugar de requerir que un empleado la inspeccione manualmente a intervalos regulares.
Convertir los dispositivos conectados en datos empresariales
El resultado más importante de un sistema IoT suelen ser los datos que generan los dispositivos conectados. Los sensores pueden recopilar información como la temperatura, el movimiento, la ubicación, el consumo de energía, el tiempo de funcionamiento o el rendimiento de los equipos.
Las empresas pueden utilizar esta información para comprender con mayor detalle lo que sucede en sus operaciones. En lugar de depender solo de informes históricos, los directivos pueden observar las condiciones actuales e identificar con mayor rapidez patrones inusuales.
Sin embargo, grandes cantidades de datos no generan automáticamente conocimiento útil. Las organizaciones necesitan sistemas adecuados para almacenar, procesar, analizar y presentar los datos del IoT de manera que los empleados puedan utilizarlos eficazmente.
Mejorar la eficiencia operativa
El IoT puede contribuir a la eficiencia operativa al ofrecer a las empresas una mayor visibilidad sobre los procesos físicos. Los equipos conectados pueden proporcionar información sobre su utilización, su rendimiento y sus condiciones de funcionamiento, lo que permite a las organizaciones detectar posibles ineficiencias.
Por ejemplo, un fabricante podría supervisar sus equipos de producción y comparar los datos de funcionamiento de distintas máquinas o periodos de producción. Una empresa de logística podría utilizar dispositivos de seguimiento conectados para controlar vehículos y envíos.
Estas aplicaciones pueden ayudar a las empresas a identificar dónde se están utilizando los recursos de forma ineficiente y qué procesos operativos pueden necesitar ajustes.
Mantenimiento predictivo y gestión de activos
El mantenimiento de equipos es otra aplicación importante de la tecnología IoT. Los calendarios de mantenimiento tradicionales pueden basarse en intervalos fijos, mientras que los sensores conectados pueden ofrecer información sobre el estado real de los equipos.
Mediante el análisis de datos como la vibración, la temperatura o las horas de funcionamiento, las organizaciones pueden identificar patrones que indiquen problemas incipientes en los equipos. Los equipos de mantenimiento pueden entonces investigar los posibles fallos antes de que provoquen paradas imprevistas.
El IoT también puede mejorar la gestión de activos en un sentido más amplio. Las empresas pueden hacer un seguimiento de la ubicación, el estado y el uso de sus equipos más valiosos, lo que les ayuda a comprender cómo se están utilizando sus activos físicos.
El IoT y la experiencia del cliente
Los dispositivos conectados también pueden influir en la forma en que las empresas se relacionan con sus clientes. Las compañías pueden utilizar la información procedente de productos conectados para entender cómo se usan dichos productos e identificar oportunidades de mejorar sus servicios.
Por ejemplo, los productos conectados pueden aportar información de uso que ayude a las empresas a ofrecer un soporte o un mantenimiento más pertinentes. Los entornos minoristas también pueden utilizar sistemas conectados para supervisar el inventario y mejorar la disponibilidad de los productos.
El uso de datos del IoT generados por los clientes exige una reflexión cuidadosa sobre la privacidad y la transparencia. Las empresas deben tener claro qué información recopilan, por qué la recopilan y cómo la protegen.
Cómo construir una estrategia de IoT
Una adopción satisfactoria del IoT requiere que las empresas vinculen las inversiones tecnológicas con objetivos operativos claramente definidos. Instalar sensores por toda la organización sin más puede generar grandes cantidades de información sin mejorar necesariamente el rendimiento.
Una implantación práctica del IoT puede incluir:
- Definir el problema de negocio: identificar un reto operativo concreto que los dispositivos conectados puedan ayudar a resolver.
- Seleccionar los datos pertinentes: determinar qué mediciones son realmente necesarias para alcanzar el objetivo previsto.
- Planificar la arquitectura tecnológica: considerar de forma conjunta los dispositivos, la conectividad, el almacenamiento de datos, la analítica y las aplicaciones empresariales.
- Establecer controles de seguridad: proteger los dispositivos conectados, las redes y la información que generan.
- Medir los resultados: hacer un seguimiento de los cambios en la eficiencia, los tiempos de inactividad, los costes de mantenimiento, el aprovechamiento de los recursos u otros resultados relevantes.
Empezar con un caso de uso acotado puede ayudar a las organizaciones a evaluar la tecnología antes de extenderla a áreas más amplias del negocio.
Gestionar los retos de seguridad y de datos del IoT
Conectar dispositivos físicos a las redes empresariales plantea consideraciones de seguridad adicionales. Cada dispositivo conectado puede representar un punto más que es necesario proteger, supervisar y mantener.
Las organizaciones también deben tener en cuenta la calidad de los datos y la compatibilidad entre sistemas. Los distintos dispositivos pueden utilizar estándares diferentes o generar información en formatos distintos, lo que complica la integración.
Unos controles de acceso sólidos, las actualizaciones de software, la supervisión de la red y una gestión adecuada de los dispositivos pueden ayudar a reducir estos riesgos. Las empresas también deberían determinar durante cuánto tiempo deben conservarse los datos del IoT y quién debe tener acceso a ellos.
Cómo medir el impacto empresarial del IoT
Los proyectos de IoT deberían evaluarse en función de los problemas de negocio que pretenden resolver. Entre los indicadores pertinentes pueden figurar los tiempos de inactividad de los equipos, los gastos de mantenimiento, el consumo de energía, la eficiencia de la producción, la exactitud del inventario, el rendimiento de las entregas o el aprovechamiento de los activos.
El seguimiento de estos indicadores puede ayudar a las organizaciones a determinar si la tecnología conectada está produciendo mejoras operativas significativas. También puede revelar qué aplicaciones del IoT merece la pena ampliar.
El impacto financiero debería considerarse junto con los beneficios operativos. Un sistema conectado puede generar una gran cantidad de información, pero su valor depende de que esa información se traduzca en mejores decisiones, menores costes, un mejor servicio u otros resultados medibles.
El futuro de las operaciones empresariales conectadas
El Internet de las cosas está cada vez más vinculado a otras áreas de la transformación digital. La información generada por el IoT puede alimentar plataformas de analítica, infraestructuras en la nube, sistemas de automatización y aplicaciones de inteligencia artificial.
Esta combinación puede dar lugar a operaciones empresariales con mayor capacidad de respuesta. Los dispositivos conectados pueden captar información, la analítica puede identificar patrones y los sistemas automatizados pueden reaccionar ante condiciones predefinidas.
A medida que las empresas adopten más tecnología conectada, la atención se desplazará cada vez más del número de dispositivos desplegados a la calidad de los sistemas construidos en torno a ellos. Las organizaciones que combinan datos fiables, infraestructura segura, analítica eficaz y objetivos de negocio claros pueden utilizar el IoT para obtener una mayor visibilidad sobre sus operaciones físicas.
Por tanto, el Internet de las cosas no consiste simplemente en conectar dispositivos. Su valor empresarial más amplio procede de crear un vínculo continuo entre la actividad física, los datos operativos y la toma de decisiones fundamentada.