Las empresas operan cada vez más en entornos donde las condiciones pueden cambiar en cuestión de minutos, no de días. El comportamiento de los clientes, los niveles de inventario, las transacciones financieras, la actividad en el sitio web y el rendimiento operativo pueden variar con rapidez, lo que resta utilidad a la información que llega con retraso para determinadas decisiones.

La analítica en tiempo real ayuda a las organizaciones a trabajar con los datos a medida que se generan o están disponibles. Al combinar flujos de datos en directo con herramientas analíticas y paneles, las empresas pueden supervisar las condiciones actuales, detectar cambios y responder con mayor rapidez a las oportunidades o problemas que surjan.

Qué es la analítica en tiempo real

La analítica en tiempo real consiste en recopilar, procesar y analizar datos con un retraso mínimo entre el momento en que se produce un evento y el momento en que la información está disponible para su análisis. La definición exacta de "tiempo real" puede variar según la aplicación empresarial.

Algunas organizaciones pueden necesitar la información en cuestión de segundos, mientras que para otras basta con actualizaciones cada pocos minutos. La velocidad adecuada depende de la rapidez con que cambie la situación de negocio subyacente y de la rapidez con que deba tomarse una decisión.

El objetivo no es necesariamente procesar cada dato al instante. Las empresas deben determinar, más bien, en qué ámbitos un acceso más rápido a la información puede mejorar un proceso o una decisión concretos.

De los informes históricos a la información en directo

Los informes empresariales tradicionales suelen basarse en información recopilada durante un periodo definido. Un directivo puede recibir un informe diario, semanal o mensual que muestra lo ocurrido en ese periodo.

La analítica en tiempo real ofrece una perspectiva distinta, al permitir a las organizaciones observar la actividad en curso. Un equipo de ventas, por ejemplo, podría seguir los pedidos entrantes a lo largo del día en lugar de esperar al informe de cierre de jornada.

Esto puede resultar especialmente útil cuando las condiciones cambian con rapidez. La información en directo puede dar a los empleados la oportunidad de investigar una actividad inusual o ajustar las operaciones mientras el evento todavía está en marcha.

Aplicaciones en las operaciones empresariales

La analítica en tiempo real puede respaldar muchas funciones distintas de la empresa.

  • Ventas y marketing: supervisar el rendimiento de las campañas, la actividad en el sitio web, las conversiones y la interacción de los clientes a medida que se producen.
  • Finanzas: hacer seguimiento de las transacciones, los movimientos de tesorería y los patrones inusuales que puedan requerir una investigación más a fondo.
  • Operaciones: supervisar los equipos, la actividad productiva, el inventario y el uso de los recursos.
  • Atención al cliente: hacer seguimiento de las solicitudes entrantes, los tiempos de respuesta y el rendimiento del servicio.
  • Logística: supervisar envíos, vehículos, entregas y cambios en las condiciones operativas.

El valor de la analítica en directo depende de que los empleados puedan actuar a partir de la información. Los datos más rápidos son más útiles cuando conducen a decisiones más rápidas o mejores.

Cómo crear un sistema de analítica en tiempo real

Un entorno de analítica en tiempo real suele combinar varios componentes. Los datos deben recopilarse de las fuentes pertinentes, transferirse a sistemas capaces de procesarlos, analizarse y presentarse de forma que los empleados puedan entenderlos.

Las organizaciones deben empezar por identificar las decisiones en las que disponer de información oportuna puede marcar una diferencia significativa. A continuación, pueden determinar qué fuentes de datos se necesitan y con qué frecuencia debe actualizarse esa información.

Una implantación práctica puede incluir:

  1. 1Identificar las decisiones sensibles al tiempo: determinar dónde la información tardía genera problemas operativos o financieros.
  2. 2Mapear las fuentes de datos pertinentes: identificar las aplicaciones, bases de datos, dispositivos, transacciones u otros sistemas que generan información útil.
  3. 3Definir los requisitos de actualización: establecer con qué rapidez debe estar disponible la información.
  4. 4Crear paneles útiles: presentar con claridad los indicadores importantes sin abrumar a los usuarios con información innecesaria.
  5. 5Establecer alertas: configurar notificaciones para cambios significativos o condiciones predefinidas.
  6. 6Medir los resultados: determinar si una información más rápida mejora realmente las decisiones o el rendimiento operativo.

Este enfoque ayuda a las organizaciones a concentrar su inversión en las situaciones en las que la analítica en tiempo real puede aportar un valor medible.

El papel de la visualización de datos

Los datos en directo pueden volverse rápidamente difíciles de interpretar si se presentan como un gran flujo de cifras. Los paneles y las visualizaciones pueden ayudar a los empleados a detectar cambios importantes sin revisar manualmente cada dato.

Los paneles en tiempo real eficaces deben centrarse en los indicadores más relevantes para la decisión que se va a tomar. Según la aplicación, pueden incluir la actividad de ventas, los niveles de inventario, el rendimiento de los sistemas, los tiempos de espera de los clientes o los volúmenes de transacciones.

La visualización debe favorecer la acción, no limitarse a mostrar información. Un panel es más útil cuando los empleados entienden qué significan los indicadores y qué medidas pueden ser adecuadas cuando cambian las condiciones.

Analítica en tiempo real e inteligencia de negocio

La analítica en tiempo real puede complementar la inteligencia de negocio tradicional en lugar de sustituirla. El análisis histórico sigue siendo útil para comprender tendencias, evaluar el rendimiento e identificar patrones a más largo plazo.

La analítica en directo añade otra capa al proporcionar información sobre las condiciones actuales. Así, las empresas pueden combinar datos históricos y en tiempo real para entender tanto lo que ha ocurrido como lo que está ocurriendo ahora.

Por ejemplo, un minorista podría comparar la actividad de ventas del día con su rendimiento histórico mientras supervisa al mismo tiempo los niveles de inventario actuales. Esta combinación puede aportar más contexto a las decisiones operativas.

Gestión de la calidad de los datos y de la fiabilidad de los sistemas

La analítica en tiempo real depende de datos fiables. Los retrasos, la información incompleta, los registros incoherentes o los fallos técnicos pueden restar utilidad a los paneles y alertas en directo.

Las organizaciones deben establecer procesos para validar los datos y supervisar los sistemas que los suministran. También deben determinar qué debe ocurrir cuando una fuente de datos deja de estar disponible o genera información inesperada.

La fiabilidad de los sistemas es especialmente importante cuando la analítica en tiempo real respalda procesos operativos. Los empleados deben comprender las limitaciones de la información que consultan y evitar tratar cada alerta automatizada como una conclusión definitiva.

Retos habituales

Uno de los retos es la sobrecarga de información. Proporcionar más datos a los empleados no mejora necesariamente la toma de decisiones. Un exceso de alertas o unas métricas en cambio constante pueden dificultar la identificación de la información que realmente requiere atención.

El coste y la complejidad técnica también pueden convertirse en motivos de preocupación. Procesar datos de forma continua puede requerir más infraestructura, trabajo de integración y supervisión que los informes periódicos.

Por ello, las organizaciones deben centrarse en los casos de negocio en los que el valor de una información más rápida justifique la complejidad adicional. No todos los procesos necesitan datos en tiempo real.

Medir el impacto en el negocio

La eficacia de la analítica en tiempo real debe medirse en función de las decisiones y los procesos que pretende mejorar. Entre los indicadores pertinentes pueden figurar los tiempos de respuesta, el tiempo de inactividad, las tasas de conversión, la exactitud del inventario, los tiempos de espera de los clientes o las pérdidas financieras evitadas.

Las empresas también pueden comparar los procesos de toma de decisiones antes y después de la implantación. Si los empleados reciben la información más rápido pero sus acciones no cambian, puede que sea necesario rediseñar el sistema en torno a decisiones y flujos de trabajo más claros.

En última instancia, el objetivo es vincular la velocidad de los datos con el valor para el negocio.

El futuro de la analítica en tiempo real

Es probable que la analítica en tiempo real se integre cada vez más con la computación en la nube, los dispositivos del Internet de las cosas, la inteligencia artificial y los sistemas empresariales automatizados. A medida que más actividades físicas y digitales generen flujos continuos de información, las organizaciones tendrán más oportunidades de supervisar sus operaciones en el momento en que se producen.

La inteligencia artificial también puede ayudar a analizar la información en directo e identificar patrones que requieran atención. En algunos entornos, los sistemas analíticos podrían llegar a activar respuestas predefinidas de forma automática.

Aunque la tecnología avance, el criterio humano seguirá siendo importante para muchas decisiones empresariales. Los sistemas de analítica en tiempo real más eficaces no se limitarán a proporcionar más información con mayor rapidez, sino que harán llegar la información pertinente a las personas adecuadas en el momento oportuno.

Para las empresas, la principal ventaja de la analítica en tiempo real no es, por tanto, la velocidad en sí misma, sino la capacidad de vincular la información actual con una acción oportuna, lo que ayuda a las organizaciones a responder a los cambios mientras todavía tienen la posibilidad de influir en el resultado.

Referencias