Las empresas compiten por clientes, atención y recursos en mercados donde las alternativas suelen estar a solo unos clics de distancia. Contar con un buen producto o servicio es importante, pero las organizaciones también necesitan establecer una razón clara por la que los clientes deberían elegirlas frente a las opciones de la competencia.
El posicionamiento estratégico ayuda a las empresas a definir cómo quieren ser percibidas en el mercado y dónde pueden generar un valor significativo. Conecta las fortalezas de la empresa, sus clientes objetivo, su entorno competitivo y su estrategia empresarial general.
¿Qué es el posicionamiento estratégico?
El posicionamiento estratégico es el proceso de establecer un lugar diferenciado para una empresa, un producto o un servicio dentro de un mercado competitivo.
La posición de una empresa puede depender de factores como el precio, la calidad, la especialización, la experiencia del cliente, la comodidad, la innovación o una combinación de estas características.
Por ejemplo, una empresa puede posicionarse en torno a la asequibilidad y la comodidad, mientras que otra puede centrarse en la calidad superior y el servicio especializado.
El objetivo es crear una conexión clara entre lo que ofrece una empresa y las necesidades de los clientes a los que pretende atender.
Comprender el mercado competitivo
Un posicionamiento eficaz comienza por comprender el mercado.
Las empresas deben identificar a sus clientes objetivo, sus principales competidores, las alternativas disponibles y los factores que influyen en las decisiones de compra.
El análisis de la competencia puede revelar cómo se posicionan otras organizaciones, qué destacan en su marketing y qué necesidades de los clientes intentan cubrir.
Las empresas también deben tener en cuenta los cambios en las expectativas de los clientes y en las condiciones generales del mercado. Una posición que resultaba eficaz hace varios años puede perder capacidad de diferenciación cuando los competidores lanzan productos similares o cambian las preferencias de los clientes.
Por ello, la investigación de mercado constituye una base importante para desarrollar una estrategia de posicionamiento pertinente.
Identificar una ventaja competitiva
Una estrategia de posicionamiento competitivo sólida debe basarse en algo que la empresa pueda ofrecer de forma realista.
Entre las posibles fuentes de diferenciación figuran:
- Calidad del producto o servicio: ofrecer funciones, fiabilidad o prestaciones que los clientes valoren.
- Precio: competir mediante la asequibilidad o un modelo de precios que aporte un valor claro.
- Experiencia del cliente: ofrecer un servicio cómodo, personalizado o ágil.
- Especialización: centrarse en un grupo de clientes concreto o en una necesidad sectorial específica.
- Innovación: desarrollar nuevos productos, procesos o enfoques que resuelvan los problemas de los clientes.
El diferenciador más útil es aquel que importa al cliente objetivo y que puede respaldarse de forma constante mediante las operaciones de la empresa.
Vincular el posicionamiento con la estrategia empresarial
El posicionamiento no debe existir al margen del resto de la organización.
El mensaje de marketing, los precios, el desarrollo de productos, la atención al cliente y las decisiones operativas de una empresa deben respaldar la posición que quiere establecer.
Por ejemplo, una empresa que se posiciona en torno a un servicio al cliente de primer nivel necesita procesos y recursos capaces de ofrecer esa experiencia. Del mismo modo, una empresa que compite principalmente en precio necesita un modelo operativo que pueda sostener su estructura de precios.
Esta alineación ayuda a garantizar que el posicionamiento se refleje en la experiencia real del cliente y no quede solo en los mensajes promocionales.
Comunicar una posición clara en el mercado
Una vez que una empresa ha definido la posición que desea, necesita comunicarla de forma coherente.
Los mensajes de marketing deben explicar qué ofrece la empresa, a quién se dirige y por qué su oferta es pertinente para esos clientes.
Una posición clara puede facilitar que los clientes comprendan las diferencias entre las opciones de la competencia. No obstante, las empresas deben evitar hacer afirmaciones que sus productos, servicios o experiencia del cliente no puedan respaldar.
La coherencia también es importante. Si los distintos canales transmiten propuestas de valor completamente diferentes, a los clientes puede resultarles difícil entender qué representa la marca.
Hoja de ruta de implantación y buenas prácticas
Las organizaciones pueden desarrollar una estrategia de posicionamiento estratégico en varios pasos:
- Definir el cliente objetivo: identificar el público concreto al que la empresa pretende atender.
- Analizar a la competencia: examinar las ofertas, los precios, las fortalezas y el posicionamiento de mercado de los competidores.
- Identificar las necesidades de los clientes: determinar qué problemas, preferencias o prioridades son más pertinentes.
- Elegir una diferenciación significativa: seleccionar características que importen a los clientes y que puedan ofrecerse de forma constante.
- Alinear la organización: asegurarse de que los productos, los precios, las operaciones y el marketing respaldan la posición elegida.
- Medir y perfeccionar: hacer un seguimiento de las opiniones de los clientes, los cambios del mercado y el rendimiento empresarial a lo largo del tiempo.
El posicionamiento debe revisarse periódicamente, ya que los mercados competitivos y las expectativas de los clientes pueden cambiar.
Retos habituales
Uno de los retos es intentar atraer a todo el mundo. Un público objetivo demasiado amplio puede dificultar el establecimiento de una posición diferenciada o la comunicación de una propuesta de valor clara.
Otro problema es elegir un diferenciador que los clientes no valoran realmente. Las empresas pueden invertir mucho en funciones o características que apenas influyen en las decisiones de compra.
Las empresas también pueden tener dificultades cuando su posicionamiento no se corresponde con sus operaciones. Prometer una determinada experiencia al cliente sin disponer de los recursos o los procesos necesarios para ofrecerla puede minar la confianza.
Por último, las ventajas competitivas pueden perder capacidad de diferenciación con el tiempo. Las empresas deben vigilar a sus competidores y los cambios del mercado en lugar de dar por hecho que su posición actual seguirá siendo eficaz de forma indefinida.
El futuro del posicionamiento estratégico
Los canales digitales han hecho que los mercados competitivos sean más transparentes. Los clientes pueden comparar productos, precios, reseñas y alternativas con más facilidad que antes.
Al mismo tiempo, la analítica de datos permite a las empresas comprender con mayor detalle el comportamiento de los clientes y las tendencias del mercado. Las organizaciones pueden utilizar esta información para evaluar si su posicionamiento sigue respondiendo a las necesidades de los clientes.
A medida que evoluciona la competencia, el posicionamiento estratégico exigirá cada vez más tanto una propuesta de valor clara como capacidad de adaptación.
En última instancia, el posicionamiento estratégico ayuda a las empresas a definir dónde compiten, a quién atienden y cómo generan valor. Cuando se apoya en la investigación de mercado, el análisis de la competencia y la alineación de toda la organización, una posición clara puede orientar el marketing, las operaciones y la estrategia empresarial en su conjunto.
Referencias
- Harvard Business Review. "The Five Competitive Forces That Shape Strategy."
- U.S. Small Business Administration. "Market Research and Competitive Analysis."
- Harvard Business Review. "What Is Strategy?"
- McKinsey & Company. "Strategy and Corporate Finance."
- OECD. "SME and Entrepreneurship Policy."