Las organizaciones necesitan líderes capaces de responder a mercados cambiantes, tecnologías en evolución y entornos empresariales cada vez más complejos. La formación de esos líderes no puede dejarse por completo al azar ni aplazarse hasta que un empleado alcance un puesto de alta dirección.
Desarrollar el liderazgo del futuro implica identificar el potencial, construir las capacidades pertinentes y ofrecer a los empleados oportunidades de aplicar lo que aprenden. Un enfoque estructurado puede ayudar a las organizaciones a desarrollar el talento interno y, a la vez, preparar a los empleados para responsabilidades que quizá exijan competencias distintas de las que se necesitan hoy.
Qué implica desarrollar a los líderes del futuro
El desarrollo del liderazgo es el proceso de ayudar a los empleados a adquirir los conocimientos, las competencias y la experiencia necesarios para guiar equipos y tomar decisiones organizativas. Los futuros líderes no tienen por qué seguir una única trayectoria profesional ni compartir un mismo estilo de liderazgo.
Cada organización requiere capacidades diferentes. Una empresa tecnológica puede necesitar líderes capaces de gestionar la transformación digital, mientras que un negocio en crecimiento puede dar más peso a la planificación estratégica, la gestión operativa o el desarrollo de equipos.
Por lo tanto, el propósito del desarrollo del liderazgo es construir una amplia cantera de personas capaces que puedan asumir mayores responsabilidades a medida que evolucionan las necesidades de la organización.
Identificar el potencial de liderazgo
Formar a los líderes del futuro comienza por entender dónde existe potencial de liderazgo dentro de la organización. El desempeño en el puesto actual puede aportar información útil, pero no debería ser el único criterio.
Los empleados pueden demostrar potencial de liderazgo mediante la resolución de problemas, la colaboración, la comunicación, la iniciativa o la capacidad de ayudar a otros a tener éxito. Las organizaciones pueden recurrir a conversaciones sobre desempeño, observaciones de los responsables, evaluaciones y conversaciones sobre la carrera profesional para identificar oportunidades de desarrollo.
También es importante no dar por sentado que el mejor colaborador individual se convertirá automáticamente en un buen gerente. El liderazgo suele requerir un conjunto de competencias distinto, que incluye la delegación, la comunicación, el coaching y la toma de decisiones.
Desarrollar competencias de liderazgo esenciales
Los futuros líderes necesitan tanto comprensión técnica como capacidad para gestionar personas. A medida que los empleados asumen más responsabilidades, pueden tener que tomar decisiones con información incompleta, gestionar prioridades contrapuestas y comunicarse con distintas partes interesadas.
Entre las áreas de desarrollo importantes pueden figurar:
- Pensamiento estratégico: comprender cómo se conectan las decisiones individuales con los objetivos generales de la organización.
- Comunicación: explicar las prioridades con claridad y adaptar la comunicación a distintos públicos.
- Toma de decisiones: evaluar la información, los riesgos y las alternativas antes de actuar.
- Colaboración: trabajar eficazmente con otros equipos y más allá de las fronteras organizativas.
- Coaching: ayudar a otros empleados a desarrollar sus competencias y su desempeño.
- Adaptabilidad: responder de forma constructiva cuando cambian las circunstancias, las prioridades o los supuestos.
Estas capacidades pueden desarrollarse mediante una combinación de formación reglada y experiencia práctica.
Aprender a través de responsabilidades reales
El desarrollo del liderazgo suele ser más eficaz cuando los empleados tienen oportunidades de aplicar nuevas competencias en situaciones reales. La formación puede aportar conceptos útiles, pero la experiencia práctica permite a los empleados aprender cómo funciona el liderazgo en el entorno específico de la organización.
Las organizaciones pueden ofrecer oportunidades de desarrollo mediante la dirección de proyectos, asignaciones interfuncionales, mentoría, responsabilidades temporales o la participación en iniciativas estratégicas.
Estas experiencias deberían contar con respaldo, en lugar de plantearse como pruebas que los empleados deben superar por su cuenta. Los responsables pueden ofrecer orientación, retroalimentación y oportunidades de reflexión a lo largo de todo el proceso.
Mentoría y transferencia de conocimiento
Los líderes con experiencia pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo del talento futuro. La mentoría puede dar a los empleados acceso a conocimientos de la organización que quizá no se recojan en los materiales de formación formales.
Un mentor puede ayudar a un líder emergente a entender cómo se toman las decisiones, cómo interactúan los distintos departamentos y cómo abordar situaciones complejas. Las conversaciones periódicas también pueden brindar a los empleados la oportunidad de hablar de sus dificultades y considerar enfoques diferentes.
La transferencia de conocimiento cobra especial importancia cuando empleados con experiencia dejan la organización. Las empresas pueden reducir la dependencia de personas concretas que concentran el conocimiento documentando los procesos importantes y creando oportunidades para que los empleados experimentados formen a otros.
Crear una estrategia de desarrollo del liderazgo
Un programa estructurado de desarrollo del liderazgo puede vincular el crecimiento profesional individual con las necesidades de la organización.
Un enfoque práctico puede incluir:
- 1Identificar las necesidades futuras: determinar qué capacidades de liderazgo puede requerir la organización a medida que evoluciona su estrategia.
- 2Evaluar el talento actual: identificar a los empleados cuyas competencias, intereses y experiencia se ajustan a posibles responsabilidades futuras.
- 3Elaborar planes de desarrollo: establecer las capacidades y experiencias concretas que cada empleado puede ir adquiriendo.
- 4Ofrecer oportunidades prácticas: asignar a los líderes emergentes responsabilidades que les permitan aplicar y desarrollar sus competencias.
- 5Establecer la mentoría: poner en contacto a los empleados en desarrollo con líderes experimentados cuando proceda.
- 6Revisar el progreso: evaluar periódicamente los objetivos de desarrollo y ajustarlos a medida que cambian las necesidades de la organización.
Este enfoque convierte el desarrollo del liderazgo en un proceso continuo, en lugar de un programa de formación puntual.
Preparar a los líderes para el cambio tecnológico
La tecnología está cambiando las competencias que las organizaciones necesitan de sus líderes. Es posible que los gerentes necesiten cada vez más comprender la inteligencia artificial, la analítica de datos, la ciberseguridad, la automatización y la colaboración digital, aunque no sean especialistas en tecnología.
Los futuros líderes no tienen por qué convertirse en expertos técnicos. Sí necesitan conocimientos suficientes para plantear las preguntas adecuadas, evaluar oportunidades y riesgos y trabajar eficazmente con los equipos técnicos.
Por ello, la alfabetización digital puede pasar a formar parte de un desarrollo del liderazgo más amplio. Los líderes que entienden cómo afecta la tecnología a su organización pueden estar mejor preparados para incorporar nuevas herramientas a las decisiones estratégicas y operativas.
Crear oportunidades de crecimiento interno
Las organizaciones pueden reforzar su cantera de líderes dando más visibilidad al desarrollo profesional. Los empleados necesitan saber qué capacidades se valoran y qué tipo de experiencia puede prepararlos para asumir mayores responsabilidades.
La movilidad interna puede ofrecer a los empleados oportunidades de adquirir experiencia en distintas funciones. La exposición interfuncional puede ser especialmente valiosa, porque los altos directivos a menudo necesitan comprender cómo interactúan las diferentes partes de una organización.
Unas trayectorias de desarrollo claras también pueden ayudar a las organizaciones a retener a los empleados que buscan oportunidades para ampliar sus responsabilidades.
Medir el desarrollo del liderazgo
El desarrollo del liderazgo debería evaluarse a lo largo del tiempo, y no solo contabilizando la participación en actividades formativas. Las organizaciones pueden examinar si los empleados están desarrollando las capacidades previstas y asumiendo responsabilidades más amplias.
Entre los indicadores pertinentes pueden figurar las tasas de promoción interna, la retención de empleados de alto potencial, la participación en programas de desarrollo, las evaluaciones de preparación para el liderazgo y el desempeño en funciones ampliadas.
La retroalimentación cualitativa también es importante. Las conversaciones con los participantes y sus responsables pueden revelar si las oportunidades de desarrollo están aportando una experiencia útil y dónde es necesario ajustar los programas.
Desafíos habituales
Uno de los desafíos es formar a futuros líderes solo cuando surge una vacante inmediata. Este enfoque reactivo puede dejar a las organizaciones con pocas opciones cuando líderes experimentados se marchan de forma inesperada.
Otro desafío es suponer que un programa de formación estandarizado funcionará igual de bien para todos. Los empleados tienen fortalezas, necesidades de desarrollo y objetivos profesionales diferentes, por lo que el desarrollo del liderazgo puede requerir cierto grado de personalización.
Las organizaciones también pueden tener dificultades cuando los responsables consideran el desarrollo como algo secundario frente al rendimiento a corto plazo. Reservar tiempo para la mentoría, la retroalimentación y el desarrollo práctico es esencial si se quiere que la preparación del liderazgo forme parte de la gestión cotidiana.
El futuro del desarrollo del liderazgo
Las competencias de liderazgo que necesitan las organizaciones seguirán evolucionando a medida que cambien la tecnología, las modalidades de trabajo y los entornos empresariales. Es posible que los futuros líderes tengan que combinar el pensamiento estratégico con la comprensión digital, la adaptabilidad, la colaboración y una comunicación sólida.
Las organizaciones que invierten en el desarrollo del liderazgo pueden construir capacidades internas antes de que se conviertan en necesidades urgentes. Esto puede ofrecer a los empleados oportunidades más claras de crecimiento profesional y, al mismo tiempo, ayudar a las empresas a prepararse para responsabilidades cambiantes.
En última instancia, formar a los líderes del futuro es un proceso a largo plazo. Requiere identificar el potencial, ofrecer experiencias significativas, acompañar a los empleados con mentoría y retroalimentación, y revisar periódicamente qué capacidades necesitará la organización a continuación.
Al vincular el desarrollo del liderazgo con la estrategia empresarial general, las organizaciones pueden crear una cantera de talento más sólida, preparada para asumir nuevos desafíos a medida que el entorno laboral sigue evolucionando.
Referencias
- Center for Creative Leadership — Leadership Development
- CIPD — Learning and Development
- Harvard Business Review — Leadership
- McKinsey — Leadership and Organizational Performance
- MIT Sloan Management Review — Leadership
- OECD — Skills and Work
- International Labour Organization — Skills and Lifelong Learning